miércoles, 27 de julio de 2022

Mi currículum de librero de viejo

2002-2009. 

Ayudante de librería en "Torre de viejo" en Miguel Ángel de Quevedo y "Novo" en Av. Universidad, en ese lapso trabajé en la apertura de las librerías "Ahuizote" en Miguel Ángel de Quevedo, "Mercenario de la lectura" en Allende en el Centro Histórico. Todas ellas eran propiedad de los hermanos , Juan, Leonardo y Mercurio López Casillas. También apoyé en mis tiempos libres en la asignación de precios en las librerías "Mallinalli" y "Malintzin" sobre Miguel Ángel de Quevedo pertenecientes a Marina López Casillas. 

2009-2011

Me independice y adquirí un local en el Corredor Cultural Balderas, a un costado de la Biblioteca México, me especialicé en literaratura, filosofía y bibliofilia. Al mismo tiempo rente un local callejero metálico en Monterrey esquina Insurgentes en la Roma y otro sobre Av. Sonora, muy cerca del Parque México en la Condesa. También parcipaba en ferias del libro en Ciudad Universitaria y municipios aledaños a la Ciudad de México. 

2011-2012

Me asocié con Josué González e iniciamos Librero en Andanzas con la idea clara de hacer una empresa de compra-venta de libros usados. Participamos en ferias y subimos un catálogo en Mercado Libre.

2012-2022

Dirijo a Librero en Andanzas participando en ferias del libro y vendiendo lotes a libreros de todo el país. Selecciono libros para cuatro librerías ubicadas en Pachuca, Hidalgo;  Guadalajara, Jalisco y una en la colonia Roma Sur en la Ciudad de México. Elijo los títulos para cuatro grupos de venta en redes sociales "Arcadio el trepidante", especializada en Historia de México; "Coyote III", dirijida a historiadores y filósofos; "Los libros del Dr. Sámano", para coleccionistas y bibliófilos y "Bookdealer" para todo tipo de lectores. Curo los tomos para dos librerías en línea: librosdrsamano.com (bibliofilia) y pericobooks.com (literatura y filosofía). Realizo ventas mensuales de bodega dirigidas a libreros de "San Fernando", "Plaza del Ángel", "Callejón Condesa", "La lagunilla" y administradores de grupos de venta en Facebook. Escribo un blog: libreriasdeviejo.blogspot.com y conduzco el Podcast de Andanzas. 

Sergio Núñez

La librería de Bajío 156

 En la última calle de la colonia Roma yendo hacia el sur, justo antes del Viaducto Miguel Alemán entre dos ejes viales importantes, Monterrey y Medellín se encuentra la librería de Bajío 156, antes fue un restaurante, pero con algunas adptaciones actualmente alberga un local lleno de libros viejos. 

Mi socio Josué González y yo presentamos Librero en andanzas en febrero-marzo de 2012, en un evento alterno a la feria de libro del Palacio de Minería de la UNAM, con las ganancias generadas logramos rentar un espacio de 80 metros cuadrados, una bodega consistente en tres habitaciones y un patio amplio, la idea original era almacenar de forma momenanea las bibliotecas que adquiríamos diariamente antes de venderlas por lotes a libreros de viejo. Ese sistema no duró mucho tiempo, exactamente en nuestro primer aniversario la casera nos "invitó" a abrir un local al público o dejaría de rentarnos el lugar, inmaduros en decisiones comerciales aceptamos y en el lapso de dos semanas abrimos nuestra primera librería en el 152 de Bajío esquina con Cerrada Bajío. El 15 de marzo de 2013 festejamos la apertura. A la par teníamos un local metálico lleno de libros en la esquina de Monterrey e Insurgentes en la Roma, después de unos meses abrimos otra librería en la esquina de Bajío y Medellín, de esta sucursal nos duró el gusto el primer año del contrato y cerramos, la venta no permitía continuar con el pago del arrendamiento, también cerramos el puesto metálico. La casera del número 152 volvió a aparecer y nos "invitó" nuevamente a ampliar el local para que ella pudiera instalar una cafetería y trabajar para ella, en esta ocasión nos opusimos y terminamos la relación. Afortunadamente para nosotros coincidio con que el local aledaño, en Bajío 156, quedaba libre, lo tomamos y organizamos a nuestro gusto la librería con estantes de madera de pino y un tapanco realizada en tiempo record por un carpintero profesional. Ya son siete años aproximadamente ubicados en una colonia que nos ha recibido con agrado desde el principio, es un ambiente sumamente tranquilo con vecinos que nos favorecen con sus compras, un espacio con mucha vigilancia policial donde nunca hemos tenido problemas. Se dice que los expendios de libros antiguos son bien recibidos en todos lados, el nuestro así ha sido. En esta librería hemos realizado decenas de eventos para atraer a los lectores que nos visitan no solo del barrio y colonias aledañas, también de lugares alejados y limítrofes con el Estado de México, comentan que son atraidos por los libros y por el gusto de caminar por las calles apacibles de la Roma Sur. 

Las ventas cotidianas no son muy buenas, pero la adquisición de libros y bibliotecas si lo es, el barrio les da mucha confianza y nos llevan en sus coches y camionetas los ejemplares que han decidido pasen a manos de otros interesados en la lectura, nos visitan de colonias cercanas como la Del Valle, Narvarte, Escandón, Condesa, Nápoles, entre otras. 

Actualmente creemos que nos ven como parte del barrio, así como está la farmacia, la tienda, el restaurante, el sastre, el doctor, etc., está la librería de viejo, actualmente también cafetería; para muchos vecinos ya es cotidiano pasar por un café, sentarse unos minutos a disfrutarlo acompañado de la lectura de un libro que pueden tomar con confianza de los anaqueles sin la mirada inquisitiva de nadie o como punto de encuentro. Es una zona con varias casas antiguas y dueños que llevan muchos años viviendo en la colonia, pero desde hace un tiempo han construido edificios departamentales lo cual ha traído más vecinos, jóvenes la mayoría; incluso, siendo más observador, se ha incrementedo el número de extranjeros viviendo en calles cercanas, también notorio en la venta de libros en varios idiomas. 

Estamos muy contentos en ser parte de la vida cotidiana de una colonia tan emblemática de la Ciudad de México, siempre dinámica.  


Sergio Núñez

jueves, 17 de marzo de 2022

Mi chamba entre libros

 Trabajo en una librería de viejo en México, para ser específico en una bodega de libros usados que se distribuyen a cuatro locales físicos en tres estados del país, a cuatro grupos de venta en redes sociales y a tres portales en línea. Sin contar algunas ferias, eventos temáticos y de remate que eventualmente organizamos más la salida por lotes a libreros.

Catalogo diariamente un promedio de 300 ejemplares provenientes de la compra de bibliotecas particulares ubicadas principalmente en la Ciudad de México. Llegan a la bodega en cajas de cartón y en pequeños lotes sujetos con plástico (playo), mis ayudantes sacan los libros y los reparten por tamaño en mesas y palets, me dejan solo una parte de todo lo adquirido, lo más raro, antiguo y comercial, lo que tiene prioridad, el resto lo asignan de la misma forma a otra área de selección. 

De las pilas tomo los libros uno a uno, reviso las condiciones físicas, pongo especial atención en roturas, faltantes, subrayados y manchas; observo la bibliografía, título, autor, editorial, fecha de publicación, editorial, ilustraciones y si tiene algún agregado especial como re-encuadernación, dedicatoria, testigosexlibris, etc. Lo marco paso a paso, pero en realidad es una inspección rápida, si existen detalles adicionales los pongo aparte, por ejemplo tomos sueltos, firmas no identificadas, ilustrador desconocido, entre otros. 

Después de la revisión asigno precio considerando los pormenores mencionados además de la posibilidad de venta, en una misma colección de literatura con características idénticas de papel y encuadernación es más vendible y por ende más cotizado un título de Borges o Rulfo que de Blasco Ibáñez o Fernández Santos. Fijo las cantidades con lápiz y agrego una pequeña leyenda marcando a qué grupo o librería he decidido enviarlo, es así como se van formando pilas de libros que poco a poco llenan los anaqueles de los catálogos en línea y las cajas para las librerías. 

La separación la realizo de la siguiente forma: 

Lo primero es identificar la bibliofilia, libros antiguos, curiosos, primeras ediciones, de tiraje limitado y firmados por los autores, si están en condiciones aceptables los envío a un catálogo especializado dirigido a coleccionistas y bibliófilos (www.librosdrsamano.com). Ejemplo de ellos son títulos de historia de México del siglo XIX, primeras ediciones de autores pertenecientes a vanguardias literarias como el Estridentismo, con dedicatorias de premios Nobel como García Márquez o Vargas Llosa, tomos de poesía de tiraje reducido o no venal y libros ilustrados por grabadores famosos como los del Taller de la Gráfica Popular (TGP).

Luego identifico los libros que tienen el mismo grado de importancia para tres listados bien definidos temáticamente, para ello elijo los ejemplares en mejores condiciones y que cumplan con un valor mínimo de base; uno de ellos está enfocado en literatura internacional de autores renombrados y en ediciones de prestigio, por ejemplo Acantilado, Anagrama, Akal, Alianza, Ábada, solo por mencionar las editoriales que empiezan con la letra A. También se incluyen algunos ensayos literarios y cuestiones filosóficas (www.pericobooks.com). Otro registro está dirigido a maestros, estudiosos y lectores de temas de México, historia, arte, arqueología, antropología, lingüística, política, etc. Para este grupo los ejemplares pueden ser de cualquier formato. Como ejemplo, las crónicas de la Conquista, las biografías de los héroes nacionales, de actores de cine famosos como Pedro Infante, Cantinflas o María Félix, también de pintores como los muralistas, Rivera, Orozco y Siqueiros (www.facebook.com/arcadioeltrepidante). En tercera instancia, mi favorito, el catálogo  para profesores y estudiantes universitarios, donde se seleccionan tomos de diversas áreas y en varios idiomas, los que más abundan son historia, arquitectura, matemáticas, antropología, pintura, música, diseño y ensayos; un gran porcentaje en español, el restante en inglés, francés, italiano, portugués y alemán (www.libreriacoyote.com).

Los restantes los dirijo a las librerías, sin ninguna limitante en tema, formato o idioma. La única consigna es que los libros vayan completos, limpios y con cierta posibilidad de venta, para ello me apoya un valuador experto. Al final de este proceso quedan muchos libros que no son catalogados, basados en la experiencia los dejamos para los remates, son títulos que tienen baja demanda, están muy repetidos o no están en excelentes condiciones. 

Como añadido especial y que realizo con placer es la revisión de todos esos libros que separé porque me generaron duda, en estos fijo mi atención en el ilustrador, las dedicatorias, portadas, momento histórico, etc. Estos títulos los exhibo como @LibrosCuriososMx en Instagram. 

Es una tarea difícil, pero alguien la tiene que hacer. 

Sergio Núñez 
Librero de viejo 






miércoles, 16 de marzo de 2022

Compramos libros

Todos los días compramos libros, bibliotecas completas, nuestra abastecedora es la gran Ciudad de México, la urbe parece una fuente inagotable. Haciendo cuentas y cerrando cifras nos llegan por día un promedio de 500 ejemplares, lo cual nos arroja 3 mil por semana (descansamos los domingos), alrededor de 150 mil por año. Las principales causas por las que nos ofrecen las bibliotecas es por defunción, el anterior dueño falleció y los libros no son de interés de los herederos; mudanza, casi siempre de carácter urgente; venta del inmueble, deben deshacerse de lo no necesario; remodelación, requieren liberar el área. Una de las razones menos comunes es la necesidad de dinero, pero la más rara es que el dueño en vida decida que sus libros, los que ya leyó, los que ya le sirvieron sigan siendo funcionales y aprovechados por otro lector. 

Durante 10 años hemos comprado colecciones de varios tamaños, las más frecuentes de 250 a 300 libros, frecuentemente de una sola temática, adquiridos para la profesión estudiada, enfermería, administración, derecho, ingeniería, etc. También logramos hacernos de bibliotecas de 5 mil ejemplares o más, generalmente de arte, historia o derecho. 

Son 10 colonias las más visitadas, todas ubicadas en el mismo hemisferio de la ciudad, pero en realidad acudimos a todas las alcaldías. Un gran porcentaje son casas habitacionales, desde pequeños departamentos hasta lujosos inmuebles, pero también primarias públicas, preparatorias y universidades privadas, hospitales en servicio y abandonados, fábricas, haciendas, conventos de monjas, despachos de arquitectos y abogados, embajada, casas de cultura, consultorios médicos y pequeñas bodegas rentadas. 

En alguna ocasión entramos a una casa tan grande que tenía 10 lugares de estacionamiento sólo para el personal de servicio, un pequeño río artificial para peces koi y una escultura de 6 metros de altura dentro de la sala. Otra donde la biblioteca tenía la forma del casco de un barco, paraísos donde tenían libros hasta en el baño y absolutamente todas las paredes tapizadas con libros.

Luego les cuento más.


Sergio Núñez

lunes, 28 de febrero de 2022

Presentación en sociedad de Librero en Andanzas

 Hace una década mi amigo Josué y un servidor decidimos presentar Librero en Andanzas, una nueva empresa de compra-venta de libros viejos en México. La idea inicial comenzó cien días antes cuando determinamos asociarnos, adquirimos nuestra primera biblioteca en 400 pesos, la revendimos el mismo día, a la mañana siguiente compramos otra colección y también la colocamos con un colega, así pasaron unas semanas trabajando de la misma forma hasta que nos cayó la buena, una biblioteca de casi 10 mil ejemplares perteneciente a un escritor y reconocido político mexicano, con su venta paulatina, primero las piezas a los mercaderes anticuarios y luego la barata, logramos juntar el capital necesario para pagar un sitio en internet y un logotipo. Con la identificación de la marca nos hicimos de uniformes, bolsas, separadores, etc. Nadie nos conocía en el mundo del libro antiguo en la Ciudad de México, las redes sociales no tenían la fuerza de ahora, debíamos presentarnos en una feria, teníamos la fijación de exhibir nuestro material como un compañía seria, pero rompiendo con las costumbres. Nos presentamos en tres eventos simultáneos, en una feria de libro de ocasión en el antiguo Casino Español en la calle de Tacuba; en el callejón de la Condesa, detrás de la Casa de Correos en el Centro Histórico y en Paseo de la Reforma, entre las glorietas del Ángel de la Independencia y La palma. En el primer recinto mostramos los mejores ejemplares que teníamos, con la diferencia muy marcada y no bien vista por algunos de que todos nuestros libros tenían el mismo costo, cien pesos y una temática delineada: México. Casi todos los títulos eran enfocados en el país: antropología, arqueología, arte, literatura, sociología, religión e historia desde la época prehispánica hasta el siglo XX. En el callejón fue con ejemplares económicos, el remate de diez pesos; en Reforma con precio y temática variada. Modestia aparte estábamos bien organizados, nos preguntaban los colegas ¿ustedes quienes son, de dónde salieron? Parecía generación espontánea, simplemente surgimos de un día para otro. Aún estamos orgullosos de ese inicio, durante las semanas previas no descansábamos ni los domingos, dormimos poco y estuvimos estresados con los preparativos, todo tenía que ser perfecto. Los compañeros libreros que trabajan en ferias saben que participar en ellas es muy cansado, logramos solventar tres eventos al mismo tiempo, nos apoyaron seis personas, es decir, dimos empleo desde el inicio, tres eran personas mayores con experiencia en el gremio, otros jóvenes inexpertos pero entusiastas. Mi socio y yo resolvíamos la compra de bibliotecas para re-abastecer los puestos diariamente, nuestro transporte era una carcacha, un tsuru blanco que tuvo mejores tiempos como taxi, en esos momentos parecía desbaratarse en cualquier momento. 

En el Casino español comenzamos la venta con libros en cien pesos, cuando ya estaban seleccionados los bajamos de precio hasta terminar con los últimos tomos disponibles en una subasta que comenzaba desde un peso, la cual fue bien recibida por algunos compañeros y por otros fue vista como una afrenta, como una falta de respeto al gremio, tal vez lo fue, pero nosotros debíamos capitalizar para iniciar el sueño de una empresa, cerramos el último día cargando solamente las mesas, mantas y bolsas.  En el callejón la misma historia, salimos con muy pocos ejemplares, vendimos casi todo. En la feria de Reforma también nos fue bien, ahí conocimos a buenos amigos que nos invitaron a exponer nuestro material en otras plazas. 

Así fue la presentación de Librero en Andanzas, con el dinero recaudado esas dos semanas inició la aventura de una nueva empresa de libros de segunda mano, rentamos una bodega decente, antes fue el comedor de la familia de mi socio y un cuarto en el tercer piso de un edificio de Balderas sin medidas de seguridad, adquirimos equipo de cómputo, mesas, papelería, libreros, etc. Lo que pasó después es una larga historia que compartiré en algún momento. 

A diez años de distancia la empresa sigue en pie, dando trabajo a más de 20 personas, con librerías físicas en cuatro entidades del país y tiendas en línea, con ganas de seguir creciendo y con mucho entusiasmo.

domingo, 20 de febrero de 2022

El bibliófilo

Hoy por la mañana, en una de mis habituales caminatas por el ya de por si caótica Centro Histórico de la Ciudad de México lo vi de nuevo. Al contemplarlo cualquiera diría que se trata de uno de tantos andantes solitarios que deambulan melancólicos por la Alameda; sin embargo su andar arrítmico -a veces a prisa, a veces despacio-, notable en sus tenis Panam ya gastados, sus pantalones de diario, su figura de un joven de no más de 30 años pero con un rostro que asoma el desgaste de la vida cotidiana. Su meditar perdido en la letra de las canciones que escucha a través de su reproductor Mp3, una barba uniforme, curiosa, ya pintando algunas canas y sus ojos, unos ojos que reflejan la extraña conciliación entre desdén y el amor por la soledad. 


Ese joven (me es difícil denominarlo de otro modo) como dije, podría pasar desapercibido entre la multitud de diario de no ser porque siempre que lo veo lleva entre sus brazos una notable cantidad de libros, los que aferra (quizás con molestia) a su ser para que no se caigan. 


No sé que clase de curiosidad me motivó a seguir sus huellas un día. 


Su rutina es absurda: sale del metro (si es que no ha caminado por otro rumbo) en camino hacia la Plaza de la Constitución por la Alameda central. En su camino su mirada se pierde en el punto céntrico que convergen los templos de San Juan de Dios y la Santa Cruz. A ratos observa, medita por minutos (no sé si observa piedra por piedra) buscando algo, hasta que de pronto su cabeza se levanta hacía el cielo y su rostro se ilumina con el brillo del tezontle. Su andar continúa. Se detiene en la parada del Eje central, piensa que calle tomar, si acaso la atestada de sudor y carne en Madero o si por Tacuba, un poco menos congestionada de personas. Opta por la segunda. Camina, ve la venta en los puestos de periódicos, contempla los cómics, las revistas de chistes y con cierto recelo las revistas de desnudos femeninos ¿Qué pensará? Quizás que su dinero no era, por lo menos el día de hoy, para deleitar su pupila con la desnudez de la artista en cuestión. Toma la revista Condorito con una sonrisa que se le dibuja de oreja a oreja como suponiendo que el contenido, en efecto, le hará despelotarse. Continúa su camino, da vuelta y sigue por Isabel la católica observando los edificios antiguos de la ciudad, esa vieja ciudad de piedra cuya voz ha sido -literalmente- petrificada. Da vuelta para entrar en Donceles, y ahí en esa calle una a una visita las librerías de viejo que abundan por ahí. 


Me limito a esperar, minutos a veces, horas en ocasiones. Lo cierto es que el tiempo pasado el sujeto en cuestión sale cargado de libros. Sin bolsas ni mochilas, no hay nada que le ayude a llevar ese monstruoso fardo de papel y tinta que lleva firme en su pecho. Y así su andar no varía (a veces). Como siguiendo sus huellas (entre tantas de la ciudad) prosigue su destino, caminando, sonriendo a veces, en otras callado. 


Cierta mañana, motivado por la molestia que me causa la insensatez de mi prójimo, observando que nueva cuenta "el joven" caminaba con prisa, con sus libros al pecho decidí detenerlo y a regañadientes le dije:


-¿Es qué  acaso no te cansas? ¿Por qué no pones en bolsas esos libros viejos? ¿Acaso no sería más cómodo para ti?


Carlos Mejía

El muchacho, sin sentirse ofendido (en esta ciudad todo mundo se ofende) tomó con más firmeza sus libros, me miró con detenimiento y sonriendo me dijo: 


-Llevo mis libros en el pecho para sentirlos cerca de mi corazón.



miércoles, 16 de febrero de 2022

LOS LIBROS SON DE QUIEN LOS HA SOÑADO

 LOS LIBROS SON DE QUIEN LOS HA SOÑADO 






Hace dos meses tenía en venta algunas primeras ediciones de Gabriel García Márquez, entre ellas: Cien años de soledad y La hojarasca. Un jueves me contactó un colombiano interesado en comprar el Cien años de soledad. Él me dijo que el lunes podría depositarme, debido a que se encontraba en Miami, pues su hermano que radica en CDMX haría el pago para que yo se lo enviara, y le dije que lo esperaría. Luego el sábado me marca por celular de la CDMX otro interesado en el Cien años de soledad y le comenté que por lo pronto estaba apartado hasta el lunes, pero él me dijo: “usted no sabe quién soy yo”. Le volví a repetir que el libro por el momento estaba apartado y que si no se concretaba el lunes me comunicaría con él. Me comentó que trabajó varios años muy cercano a don Gabriel, hasta me envió unas fotos donde él estaba con Gabriel García Márquez y me volvió a decir que el libro debería ser para él y le dije que si el libro era para él nadie se lo podría ganar, que esperara hasta el lunes para saber si el otro interesado podría concretar la venta.

El lunes a mediodía le escribí al colombiano y me dijo que no pudo contactar a su hermano, que por lo pronto no podría hacer el pago y le dije que le daría la oportunidad a otra persona de poder hacer la compra. Luego, en unos minutos, me escribe el otro interesado (el que trabajó con Márquez), y le digo que el libro era para él. Muy contento, pero a la vez inseguro me dijo: "quiero hacer la compra pero no lo conozco, ¿cómo le hacemos?". Y le comenté que hay libreros y coleccionistas que me conocen y saben de mi seriedad como vendedor, le pasé varias capturas de pantalla de algunas referencias que guardo. Entonces me depositó y le envié de inmediato el libro con la caja que se hizo especialmente para ese ejemplar.  Al día siguiente, me marcó por celular y me dijo que estaba muy contento, que tenía mucho tiempo buscando esa primera edición, que no lo podía creer que lo tenía en sus manos, en ese momento también le interesó comprar la primera edición de La hojarasca. Igual al otro día me volvió a marcar para decirme lo contento que estaba por las dos compras.

Luego de unos días por casualidad me llegó otra primera edición del Cien años de soledad. No sé cómo se dio cuenta el mismo cliente y me marcó al celular y se lo volví a vender. Pasaron unos días más y en una página de Facebook vi que un amigo vendía otra primera edición del Cien años soledad y lo compré de inmediato, esta vez ya tenía un cliente seguro y al que necesariamente se lo tenía que ofrecer, el colombiano (que no pudo concretar la primera vez) y así fue, este tercer ejemplar se fue hasta Colombia. 

He comprobado varias veces que los libros son de quien los ha soñado, de quien en verdad los ama y que en el mundo de los libros la magia existe, y cuando disfrutas tu trabajo los resultados  son en ocasiones sorprendentes.  



Ángel Nungaray

Librería Campo Minado

Guadalajara, Jalisco, México. 

10/02/2022

El arte de vender libros excepcionales

¿Adivinos o libreros?                                                                                         Gabriel Zaid Inicios  En mayo ...